Tras un paréntesis de viajes, reflexiones, silencios inevitables, vuelvo a mostraros algo de lo que observo desde mi ventana. En esta ocasión, ventana de copiloto.

Intensidad. Pasión. Guerra de nervios, de tácticas, partida de ajedrez en la carretera. Ciclismo puro y joven y , además, sin pinganillos.
El ciclismo joven que yo entiendo es una mezcla de pura tradición desprovista de viejos ropajes malolientes , y modernidad limpia, inmaculada, llena de ideales que condensan esfuerzo, sacrificio, entrega y pureza.

Estos son algunos de mis jóvenes ciclistas. Educados en un nuevo, pero para mi conocido discurso, de entrega, higiene deportiva, filosofía vital que siempre ha marcado y marcará a mis aspirantes a héroes de la ruta.

Son jóvenes, muy jóvenes, y casi lo mejor de su generación. En unos años, algunos serán la imagen del ciclismo , tal vez en la TV y en las más conocidas y míticas rutas de este noble deporte.

La Vuelta a Madrid elite y sub-23 ya concluyó con un extraordinario quinto puesto del Jesús del Pino a solo 39”. Daniel Plaza , uno de los escaladores más prometedores del pelotón español fue 11º a 1’25”, ellos son punta de lanza de un gran grupo humano.
Las bicis del Sanse ya descansan, pero solo unas pocas horas. El entrenamiento cotidiano aguarda.

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