Para comenzar, he de confesar que tengo casi 49 años, y a lo largo de toda esta serie de entradas en mi blog, trataré de analizar todas la carencias y algunas virtudes que en este paso inexorable del tiempo, como triatleta, puedo mantener ó desarrollar.

En mi caso, llevo 30 años de entrenamientos continuados, excepto en aquellas etapas en las que las lesiones interrumpieron la actividad. Me consolaré pensando que si de joven tuve ritmo en la bici, ó zancada para correr, ó si tuve voluntad de hierro para entrenar, gran parte de esto, ó en algunos casos casi todo , lo podré mantener durante toda mi vida deportiva. Pero… la existencia nos enseña casi siempre otra realidad.

Y por supuesto, no es lo mismo ser un novato con 42 años, (empezar tarde), que un experimentado de 44 . Cada cual con sus particularidades y sus circunstancias podrá de una ú otra manera realizar un planteamiento de cómo afrontar su preparación y la competición de triatlon.


EL PASO DEL TIEMPO PENALIZA

En el caso de aquellos deportistas de largo recorrido , con más de 42- 44 años, sería ilógico actuar como cuando teníamos 25 ó 30 años. Tratar de realizar los volúmenes de entonces, la intensidad de aquellos trabajos programados para nuestro rendimiento en el apogeo de nuestra vida, (aunque ahora tengamos más tiempo), sería un suicidio.

El máximo rendimiento en un deportista de resistencia se alcanzaría entre los 30 y los 40 años , y los 40 ya como edad límite entre los más longevos deportivamente, y es a partir de aquí cuando se produce un descenso primero lento y más tarde, a partir de los 50 años, irreversible; la causa debe buscarse en las alteraciones estructurales y bioquímicas que provocan el envejecimiento de casi todos los tejidos. La recuperación de los esfuerzos es más lenta, disminuye la capacidad funcional de los órganos respiratorios y la función hormonal se enlentece.

Con 25 años, el agotamiento era una unión entre lo físico y lo psíquico, con el paso de los años el deportista adapta su organismo y su mente , (neuronas/endorfinas) al cansancio, y solamente la evidencia biológica de que las células envejecen más rapido, nos sitúa ante la realidad de que nuestra mente nos pide ir más deprisa, pero debemos conformarnos con hacerlo más despacio… y esto por qué? ya lo hemos esbozado: podríamos llegar a realizar mejores entrenamientos, (por las adaptaciones conseguidas a través de los años), si contáramos con las células adecuadas y una capacidad de recuperación más rápida,pero esto ya vemos que biológicamente no es posible.

COMO AFRONTAR EL DÍA A DIA.

No podemos luchar contra natura. Debemos aceptar esa estabilización del rendimiento y la recuperación primero, para luego adaptarse y buscar nuevas vías. Es indispensable procurar remedios complementarios que cifraría en cuatro grandes áreas: descanso- alimentación- nuevos estímulos- fisioterapia que propicien la prolongación de nuestra vida deportiva y detengan el deterioro físico en la medida de lo posible.

En próximos posts, trataré de desarrollar todo lo expuesto, cifrando nuestro trabajo en esas cuatro grandes áreas: alimentación correcta y benéfica, que nos haga rentabilizar al máximo el entrenamiento y la recuperación, limitar el volumen de entrenamiento potenciando el descanso y por tanto la recuperación, trabajar cuidadosamente la fuerza y la flexibilidad, mejorando nuestro trabajo en este campo respecto al pasado y cuidar el “chasis” con visitas frecuentes al masajista/fisioterapeuta.

El deporte , y más en concreto en nuestro caso el triatlon, no debe desaparecer de nuestro estilo de vida activa, que debiera ser para siempre; pero solo reciclándonos y adaptándonos a los tiempos que nos toque vivir conseguiremos convertirnos en deportistas perpétuos.

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