Las chicas y chicos del Campus ya en sus casas, y yo, que sigo escribiendo en la misma mesa de madera de todos los días, ya a muchos kilómetros de ellos, cuando seguro que en sus primeros sueños recuerdan con agrado las jornadas vividas.

Para ser sincero, un sueño fue el culpable de todo; esos pensamientos exaltados que sólo afloran cuando se entrena en soledad y cuando se tiene la pasión de la juventud y la vida por delante, cuando se sueña con los ojos abiertos.

De la inspiración y el sentimiento, en la soledad de los entrenamientos, hace ya muchos años, surgió la idea de compartir las vivencias y las experiencias en un Campo de Entrenamiento, que se materializó aquí en Pozo Izquierdo y que año a año ha ido tomando forma y ya va para su IX edición, y que pasará a llamarse Campus Gran Canaria en un futuro.

Para mi, hay valores esenciales deportivos que no deberían mutar y que en este lugar encuentran un magnífico marco de desarrollo. El triatlon es una extraordinaria escuela y representa la materialización de gran número de valores cuando nos encontramos en el campo del entrenamiento cotidiano: desarrollamos cualidades de perseverancia y sacrificio, potenciamos la humildad, nos mostramos descarnados, tal como somos. En los largos entrenamientos, el espíritu se fortalece y se potencia el compañerismo.

Pozo Izquierdo, sin duda, a lo largo de sus ocho años de vida, nos ha enseñado a todos mucho de estos valores y principios inamovibles, y ha consolidado lazos humanos difícilmente disolubles.

Todas las competiciones, todos los entrenamientos, todos los años de triatlon serían imposibles de comprender totalmente para mi si quedaran borrados los días vividos todos estos años en Gran Canaria. Soy un soñador, lo reconozco, y todos esos sueños laten , de una u otra forma, en este lugar al que, en peregrinación, regresamos todos los inviernos.

Gracias a todos los que , de una u otra forma, habéis hecho posible todos estos años en Pozo Izquierdo.