Hoy inauguro una serie de entradas en las que pasaré revista a mis orígenes como triatleta, a mis entrenamientos de marathon, a mis planificaciones originarias en el deporte en tres dimensiones… muchos años de entrenamiento, estudio, ensayo y error que quiero compartir con vosotros.

En 1997, ya compitiendo en triatlon, aún no abandonaba la idea de retomar mis entrenamientos de marathon y volver para bajar de 2.25. Siempre creí que lo tenía en las piernas, aunque de eso hablaré en otra oportunidad; las lesiones me hicieron inclinarme por el triatlon, que me había enamorado años atrás como seguidor y lector contumaz, aunque no como practicante. En el artículo que aquí os dejo, y que gracias a mi amigo , atleta talaverano de la primera hora Agustín Fernández he podido rescatar, escribía en un semanario local algunas claves de lo que yo llamaba entonces entrenamiento cruzado, por mi reticencia a abandonar definitivamente mi sueño de maratoniano. Sin quererlo, estaba ya entrenando durisimamente para lo que sería mi primer encuentro con el triatlon de verdad, el Ironman de 1998. De eso me di cuenta después…

Pinchando sobre la foto podéis leer el artículo, una adaptación del leído en la revista Runners World en julio de 1988, firmado por Stephen Malley.

Buen fin de semana.

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