Mi intención es tan solo aportar pequeños retazos, fragmentos, pensamientos …de la filosofía y metodología en la que me inspiro a la hora de entrenar.

Hoy hablaremos de enfoque: dependiendo de la edad y antecedentes del atleta, planearemos una estrategia de trabajo en los primeros años.
El adolescente: es inútil, aunque frecuentemente habitual, imponer entrenamientos de larga duración a jóvenes deportistas, que tan solo consiguen hacer madurar a destiempo el fruto y casi con toda seguridad “cansar” al sujeto, agotando sus posibilidades a medio y largo plazo. Técnica y fundamentos y nada de especificidad. El talento temprano aflora y no es necesario espolearlo.

La juventud: más allá de los dieciocho años; es el momento de la búsqueda y de la pasión. Conviene utilizar la pasión para aprender a conocerse, aventurarse, pero no dejarse dominar por ella, y no pensar que el fin último siempre es la competición. Esto es difícil, un litigio complicado en un mundo excesivamente competitivo, que entorpece el desarrollo físico y emocional del deportista, complicando a menudo el camino.El entrenador coherente sabrá reconducir la pasión malentendida. Errores provocados por un exceso de entrenamiento de resistencia activa, (anaeróbica) pueden provocar desajustes graves, especialemente en el plano cardiaco. Conviene no olvidarlo.
A partir de este momento, en esta edad y más adelante, el entrenamiento debe ser completo y muy variado: resistencia orgánica, general, activa, fuerza, velocidad, flexibilidad… entrenamiento en grupo y también muy necesario a veces… en solitario.
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