Es duro madrugar y ver tras el cristal un mundo gélido esperando. Y así, cruzar La Mancha desde nuestra Vega del Tajo, ver amanecer en la carretera mientras el termómetro marca valores negativos ahi afuera. Imaginar el mundo congelado detrás del cristal y no querer salir… aún así y si lo pienso, muchos de mis años jóvenes y sin pausa hasta hoy , he vivido así los inviernos, buscando el alba los domingos en un coche, autocar o furgoneta, yendo a correr a los campos embarrados ó , como ahora, con un grupo de chicos , de mis chicos, a competir, pese a inclemencias o imponderables.

Esta vez a unas pruebas, denominadas de Tecnificación donde se hacen controles de natación y carrera , buscando talentos para el triatlon, ese es el objetivo federativo, aunque hay otro tal vez más importante para los chicos: medirse con jóvenes de otros clubes, viajar, descubrir sitios nuevos, relacionarse,experimentar, formarse…

Son vitales estas experiencias para nuestros jóvenes; dan sentido a su entrenamiento, y les hace entender que la felicidad, el gozo vital, está en su esfuerzo, en el viento, aunque gélido, en el agua, en el cielo ó la tierra que acarician en cada pisada. Su personalidad se forja en el autodominio que proporciona el autoconocimiento y la medida de las propias posibilidades.

Es fantástico ver a tus discípulos esforzarse. Da igual soportar los cero grados. Sus muecas de esfuerzo , de agonismo, se tornan en sonrisas y satisfacción una vez cumplido el objetivo de darlo todo en la piscina ó el estadio.

Para mi no es un domingo perdido viajar al amanecer y volver con la noche a casa. Gracias , Paula, Claudia, Dani, Oscar, Héctor y Jesús, jóvenes que cogen testigos de aquellos que ya son “casi” adultos y que escribirán nuevas y bellas historias para nuestro querido deporte.
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