Me elevo. Vuelo. Vuelvo.

Pienso por un momento que fui afortunado por poder estar ahí; algunos me compadecían por no poder correr, pero yo no lo sentía como ninguna tragedia, sino más bien como el peaje que hay que pagar por una vida de esfuerzos.

Soy afortunado por elevarme, ver esa Tierra a mis pies, la que en otros tiempos me dió nuevas perspectivas de vida.Con lo de elevarme y volar pienso en varias metáforas vitales, y me quedo con una, de Séneca: a nadie la fortuna elevó tan alto que no le faltara algo . Vuelvo con mil lecciones de vida en la retina, pero con la sensación de que algo me falta para completarme. Normal, soy un ser humano, permanentemente descontento con el statu quo.

Cada vez se antoja más difícil el derecho de vencer a la Isla. Simplemente tomar la salida no es vencer, hay que ganárselo en meses previos de desvelo y dedicación, para ello hay que pactar con la Inspiración, la Creatividad, y con el Tiempo. Una etapa en la que Crono y Chronos, en el origen del «Padre Tiempo» y blandiendo la guadaña del trabajo y la lucha en la cosecha, se confabulen para permitirnos que los días y las horas sean amables.


La Isla no cambia. No necesita aportar nada más a lo que conocemos, a lo que nos sorprendió en un primer encuentro asaltándonos y a la pasión que despertó en nosotros, viviendo años de aventura encadenados.

Y precisamente la fuerza dormida bajo el sol amable, el silencio preludio del sonido ensordecedor del viento desatado, la extraña y falsa calma ya no nos desconcierta, pero nos provoca un respeto sincero y solemne; para volver a competir en Lanzarote, necesitaré de fuerzas que quedaron en el camino.

Como dijo Tinley , “cada vez que hago un Ironman, me dejo una parte de mi vida en el empeño” Difícil es conseguir hacerse fuerte con las largas distancias, que poco a poco roban la energía . Lo que en la primera juventud nos fortalecía ahora nos debilita.

El reto es buscar la energía, perseverar en esta labor, aprender del pasado, sentir como ajeno lo que esperas, y por supuesto vivir intensamente el presente. Y seguir soñando para estar vivo.

Coged las rosas mientras podáis
veloz el tiempo vuela
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta…

Walt Whitman

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