No fueron aceitunas, sino uvas. Me cuidé de tomarlas ritmicamente, y después, brindar con mis seres queridos.

Después de correr la San Silvestre, comimos mucho. Como casi todos, demasiado.Que tendremos los fondistas, que asaltamos los frigoríficos y las mesas bien puestas!!
La noche pasó deprisa y el día 1 amanecí bostezando. Entonces, debes elegir entre seguir buscando algo de comer, algo que vuelva a elevar el nivel de azucar en sangre, o prepararte para liberar toda la energía que has almacenado…
No importa que te miren con sorpresa los últimos noctámbulos cuando sales a la calle en bici, pues estás haciendo lo único adecuado, lo único natural en el animal humano; lanzarte a la acción, al ejercicio físico. Que más da que sea día 1, Año Nuevo, que algunos de tus congéneres no hayan dormido y se hayan divertido, ó intentado divertir hasta el alba. Yo ahora si me divierto rodeado del silencio.
El animal humano necesita de un ejercicio lo suficientemente intenso como para hacerle sudar, y lo suficientemente prolongado para provocar esa maravillosa sensación de frescor, de renovación del vigor. Así, todo el combustible acumulado en la última comida, (o en la última cena), comienza a liberarse en la sangre. Y de ese modo, volverá a elevarse nuestro nivel de glucosa y si bostezábamos, dejaremos de hacerlo.

La mañana fue perfecta. Sara, prefirió quedarse en casa haciendo rodillo, pero Sergio , (recién retirado del ciclismo profesional y futuro triatleta), que el día antes corrió la San Silvestre de Talavera a 3.15” el mil, (19.30” para 6 kms.) y el que suscribe nos fuimos a rodar por espacio de dos horas , recreándonos en el silencio, la tibia temperatura y la ruta para nosotros. Algunos ciclistas en ruta. Y como muestra, un par de fotos nuestras para inmortalizar la mañana.

Que el 2009 os sea propicio.

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