Algunos muchachos, es el título de una de las lecturas preferidas de mi adolescencia; uno de esos cuentos de Ana Mª Matute, como La rama seca ó Bernardino que marcaron mis años de transición de los juegos, a la responsabilidad en la primera juventud.

Aquellos chicos de los cuentos de la escritora catalana eran jóvenes y niños… humildes ó ricos, despóticos y fuertes, dóciles ó mimados, nobles… como tantos y tantos. El escenario: el campo o la naturaleza, virgen o sofisticada, vista como descubrimiento por el chico de la ciudad. En estos tiempos, los chicos del triatlon, como los que disfrutan de cualquier actividad ligada a lo natural, descubren aquella misma naturaleza que los chicos de los cuentos de la Matute.

Si nos dejaran elegir una edad para quedarnos con ella, ¿cuál elegiríamos? Juego de imaginación, palabras al viento, porque preguntante y preguntado saben de antemano lo irrealizable del deseo.

Mis muchachos, que viven cotidianamente al sol, como aquellos Algunos, recordarán sus jornadas de adolescencia y juventud como aquellas que forjaron su vida removiendo su verdera esencia.
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